La Torre Eiffel
Probablemente la construcción que simboliza mejor a Francia, o por lo menos a su capital Paris, es esta torre que alcanza los 330 metros (y que de hecho, así fue bautizada en su nacimiento, como "Torre de los 330 metros") diseñada por Gustave Eiffel, ingeniero que terminaría por darle nombre.
Construida en 1889, en el marco de la Exposición universal de ese mismo año, se encuentra ubicada a la vera del Sena y es parada obligada para cualquier visitante de Paris. Su construcción demandó más de 26 meses y generó muchisimas polémicas en su época, ya que fue verdaderamente rechazada por los artistas locales, quienes la veían como un monstruoso artefacto de hierro sin sentido.
Su importancia turística comenzó a crecer luego de la Segunda Guerra Mundial, con un número de visitantes que crece cada añom, superando anualmente en millón y medio a partir de 1963 (alcanzando un total de 236 millones de visitantes contabilizados hasta hoy). La propia Torre encarna dos paseos totalmente distintos, ya que puede ser visitada tanto de día como de noche. De día, brinda una vista completa de Paris y sus alrededores, pero de noche, el espectáculo de las luces es inigualable (no en vano Paris es llamada "la ciudad luz"). Un detalle a mencionar, es la ubicación de la torre con respecto a todas las capitales del mundo. Así, los visitantes pueden descubrir a cuantos miles de kilómetros de sus países de origen se encuentran y en que dirección estos están.
La Torre Eiffel, faro de la ciudad, ha sido rescatada en cine, música, fotografía y literatura cientos de veces. Probablemente sea el monumento universal más destruido en el cine también (los estadounidenses no se cansan de derribarla en su cine catástrofe).
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